Lo que los videojuegos no nos enseñan sobre los dinosaurios

Lo que los videojuegos no nos enseñan sobre los dinosaurios


 Ayer se confirmó, ya sin lugar a réplicas, que el melancólico fin de los dinosaurios fue apresurado por la caída de un meteorito gigante en la Península de Yucatán. Este artículo publicado en The Escapist Magazine hace un repaso por ciertas inexactitudes relacionadas con los dinosaurios y afianzadas por el cine y los videojuegos en la cultura popular. Si no tuvieron oportunidad de ver la exposición de réplicas macánicas de dinosaurios en La Rural, tienen tiempo hasta el 24 de febrero.

Imagen: http://www.imagenesi.net

Los dinosaurios nos fascinan porque son monstruos de la vida real. Reptiles masivos con cuernos largos y filas de dientes ganchudos, se asemejan a las criaturas de los mitos. El hecho de que fueran reales es difícil, incluso, de concebir, o pensar en ellos como lo que eran: animales. Si bien es cierto que eran enormes, y en varios casos, feroces, muchos se tuvieron comportamientos animales naturales, al igual que los leones y los elefantes de hoy en día. Los medios prefieren retratar a los dinosaurios como monstruos de cine como Godzilla o  Predator, que prefieren destrozar edificios y perseguir a  los seres humanos a través de grandes distancias por algún tipo de venganza. Según las películas y los juegos, son cazadores-asesinos que anhelan la carne humana- lo cual no es ni justo ni exacto del todo. De hecho, los dinosaurios nos pueden enseñar bastante acerca del mundo natural.

El Dr. Thomas R. Holtz Jr., un profesor de la Universidad de Maryland y experto en tiranosaurios, señala que este retrato sesgado no es nuevo: “Un montón de imágenes del siglo XIX y principios del XX, muestra a los dinosaurios sólo  luchando y comiendo. Parte de ello se debe a que los dinosaurios se perciben como `dragones` que eran reales. Ven la ‘monstruosa’ anatomía, y asumen que son monstruos. Su reputación injusta es comparable a la de los tiburones. Un animal que el público percibe como nada más que una máquina de matar¨.

Según Carl Mehling, el Administrador de colecciones de fósiles en el Museo Americano de Historia Natural, el malentendido se deriva del cine. Mehling ve nuestra visión de los dinosaurios no sólo como atados a nuestras imágenes de dragones, sino como símbolos de la naturaleza humana. “Nosotros los vestimos con nuestros miedos … nuestras expectativas, por lo que ellos representan no sólo nuestro modo actual de pensar, sino a nosotros mismos. Triste, ya que la mayoría de la gente no está tan interesada en el día a día de los animales. Pero encontramos la guerra, el asesinato, el poder, etc,  increíblemente magnético “.

Tanto el Dr. Holtz como Mehling pueden tener un punto. Desde el stop-motion de principios del cine hasta las maravillas CGI de Parque Jurásico, nuestras imágenes de los dinosaurios no se definen por la forma en que vivieron, sino la forma en que murieron. Esto es especialmente cierto en los juegos. Los dinosaurios son visualmente impactantes y vienen en una variedad de formas y tamaños, lo que facilita a los diseñadores adaptarlos a los enemigos. Como resultado, en juegos como Turok: Dinosaur Hunter y sus sucesores, tenemos que luchar contra los enjambres de raptors. Lara Croft hace piruetas alrededor de un enfurecido T. Rex. En el ridículo pero divertido sinos-vs-soldados Primal Carnage, varias especies de dinosaurios trabajan juntas como una unidad para atacar los equipos de los humanos. Mientras los raptors reales eran cazadores grupales sofisticados, los de los videojuegos se muestran directamente en la pantalla como una oleada atacante de cosacos. Los dinosaurios carnívoros están siempre al acecho o están devastando algo, y rara vez los vemos vivir sus vidas, criar hijos, buscar alimentos que no sean producto de la caza, luchar por el territorio o el apareamiento. En el raro caso de que sí vemos un herbívoro, son por lo general decoraciones para vestir el background. Los carnívoros son las estrellas de la industria del juego.

Nuestra imagen visual de los dinosaurios no está actualizada desde la década de 1990. Por eso se puede agradecer a una sola película: Jurassic Park.  La adaptación de Spielberg de la novela de Michael Crichton fue notable tanto por su atención al detalle científico – la atención prestada a los dinosaurios como ancestros de las aves, por ejemplo – como por su propensión a inventar detalles de la nada. Creyendo que el Velociraptor, de menor tamaño que un pavo real, era demasiado pequeño como para ser aterrador, Spielberg los reforzó hasta seis metros de altura y rediseñó su hocico, patas delanteras y cola para ser más como el Deinonychus, que todavía sólo llegaba apenas encima de la altura de nuestra cintura. Spielberg y Crichton redujeron al Dilophosaurus de 7 metros de largo a 2, le agregaron una especie de collar y luego añadieron la capacidad de escupir veneno, lo  cuale no tiene ninguna base en el registro fósil. Aunque ninguno de estos pecados son particularmente atroces para los estándares de Hollywood, la visión de Parque Jurásico de los dinosaurios llegó a ser tan icónica que todavía define el aspecto y el comportamiento de los animales en la imaginación popular.

La mayoría de las representaciones de videojuegos del  Dilophosaurus aún conservan el collar erróneo y el menor tamaño – ver el Jurassic Park y Jurassic: The Hunted – y en otros como Primal Carnage todavía conservan la capacidad de escupir veneno. El raptor es aún más problemático. Mientras que muchos juegos, como el Turok 2008, finalmente han llegado a llamar a la visión conocida del público de un raptor por su verdadero nombre, un Utahraptor o Deinonychus en lugar de Velociraptor, todavía hay un bloqueo mental contra mostrárlos cubierto de plumas – un descubrimiento que los científicos confirmaron en 1995. “Los animales emplumados nunca han sido tan exitosamente terroríficos como los animales escamosos, al menos en la cultura occidental”, explica Mehling. “Plumas que no sólo disminuyen su estado ¨dragón¨ sino que los vincula a los animales vivos, rara vez se encuentran aterradores.”  Señala, sin embargo, que Jurassic Park III incorporó crestas sobre las cabezas de los raptors masculinos, como un guiño al descubrimiento – una mirada que Turok copió en 2008. ¨Es inexacto, dice Mehling, pero s i el público cree que los dinosaurios son de  la forma en que han sido mostrados y les encanta, ¿por qué una empresa de videojuegos va a hacer nada para cambiar eso? Les costaría dinero investigar cómo los dinosaurios eran realmente, y muy probablemente decepcionará su público objetivo. ”

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