“Mis Viejos Jamás Entendieron el Tema de los Juegos”. Última Parte de la Entrevista a Alejandro Cabaut, Coordinador de Diseño de Videojuegos

“Mis Viejos Jamás Entendieron el Tema de los Juegos”. Última Parte de la Entrevista a Alejandro Cabaut, Coordinador de Diseño de Videojuegos



Esta es la segunda parte de la entrevista con Alejandro Cabaut, coordinador de la carrera de Diseño de Videojuegos en Escuela Da Vinci, en la cual habla de cómo cambió con el tiempo la percepción de qué es un videojuego, de su status como arte (o no) y de las inmensas posibilidades del futuro cercano.  Podés leer la Primera Parte de la entrevista acá.

—Hablemos de la parte sucia de los videojuegos, para no pintarlo todo lindo. Ya dijiste que lo mejor que le puede pasar a un diseñador es poder ir adelante con lo que le gusta, obviamente. ¿Qué hay del trabajo con clientes?
—Como en todo, el tema de trabajar para clientes es que quizá viene uno y te pide un juego de… pinzas. (Risas) Y vos tenés que pensar cómo hacerlo ¿no? Y lo terminaste de pensar y te dice, “¿Sabés qué? No. Quiero que sean destornilladores”. Y eso te mata. O, por ejemplo, el cliente prueba el juego, un juego para chicos de doce años, y su hijo de cuatro no puede ganar, y te pide que lo hagas de vuelta porque “si el nene no puede ganar”… (Risas)

—Pero al menos cobrás por esto.
—Sí. No estás haciendo lo que querés, pero sí, claro.

—¿Dirías que gente de cierta edad prefiere cierto tipo de juegos?
—Sí, indudablemente sí. Hay estudios de mercado al respecto.

—La gente más grande, por ejemplo, además del solitario…
—La gente más grande prefiere jugar a los juegos de Facebook y, por ejemplo, las mujeres de alrededor de los cincuenta son las que más plata invierten en los juegos de Facebook. Son el tipo de juegos ‘casual’, para el jugador que se sienta cada tanto a jugar, pero que no le importa tanto. Me siento, juego cinco minutos y me voy. Estos juegos tienen cosas muy fuertes con la comunidad como: yo te mando regalos a vos, entonces vos tenés que jugar y mandás regalos a mí; yo te mando algo que vos no tenés, vos me mandás algo que yo no tengo, y voy a necesitar de todos mis amigos. van haciendo que todos tus amigos vayan jugando de a poco. Y podés elegir invertir, comprando alguna cosita, “Sí, dos pesos… no me importa”. Y al otro día, “Y, dos pesos más. Me va a ayudar. Y mirá a tal ¡me pasó en puntaje! No. ¡Cinco pesos!” (Risas) Y empiezan a poner plata sin darse cuenta. Y está dividido en grupos. Hay grupos que compran colores, hay grupos que compran todo lo que es nuevo, hay grupos que compran cualquier estupidez, y así. Pero se hacen estudios para ver eso, y después viene el gerente de márketing y te dice: tu juego tiene que tener un montón de cosas verdes porque se está vendiendo todo lo que es verde. (Risas)

—¿Y la gente un poco más joven? Digamos los que tienen treinta o cuarenta. ¿Qué dirías que juegan?
—Esos son de jugar los títulos fuertes, los títulos a los que le hacen mucha propaganda. Pero también hay muchos metidos en Facebook porque… porque es una cosa terrible ¿no? No sé si te diste cuenta. Hay gente que llega a tu casa, que por ahí te vienen a ver, y dicen, ‘¿Me dejás abrir un toque Facebook?’ ‘Sí’ Y empiezan a ver quién puso tal cosa, a ver quién puso tal otra…

—Y están dos horas…
—Dos horas revisando todo. Y si no tienen nada que hacer, van a los juegos. Entonces, hay muchos chicos que están jugando en Facebook y están dejando de lado lo que son los juegos grandes. Lo que pasa es que los juegos, cuando empezaron, siempre apuntaron a lo que eran ‘los jugadores’, los llamados ‘jugadores hardcore’. Después la industria dijo, ‘Che, pero estos son como el 5% de la población mundial y tenemos un 95% que no lo aprovechamos”. Y salieron este tipo de juegos que son los ‘casual’, que te agarran un rato y te sueltan, y listo. Y hay muchos juegos que empiezan a apuntar a eso. Entonces hay muchísima oferta de los juegos ‘casual’, y quedó muy reducida, en comparación, la de los juegos ‘hardcore’. Por eso es que no se arriesgan a sacar franquicias nuevas, en general, sino que sacan cosas que ya existen. Si una funciona, sacan la segunda, la tercera, la cuarta.

—De hecho ¿cuándo fue la explosión de los juegos, finales de los ’80, principios de los ’90…?
—Lo que pasa es que hubo varias etapas. Fue complicado. Cuando empiezan con el Pac-Man y eso, que nadie se esperaba que les fuera tan bien, era todo en fichines, los arcades. Después empezaron a aparecer las consolas que más o menos podían hacer lo mismo que ahí, entonces las casas empezaban a tener eso y se jugaba en familia, digamos. Pero era como que iba de la casa a los fichines, de los fichines a la casa, se iba cambiando, y en los ’80 hubo una explosión grande. Después se re-perdió. Hubo quiebras y gente que perdió un montón de plata, y en los ’90 volvió con el tema de SEGA y Super Nintendo, volvió fuerte.

—Con cosas que comprás y tenés en tu casa…
—Que tenías en tu casa y que se veían casi tan bien como las máquinas. Vos estabas contento. Después siguieron avanzando las máquinas e hicieron ver como el culo a esto entonces, de vuelta, se desbalanceó. Pero sí, hubo una explosión grande en los ochenta y hubo otra grande en los noventa.

—Ahora no hay vuelta atrás. No tiene sentido volver a las máquinas, salvo por nostalgia.
—Es que ya tenés esto, y es mejor. Y una cosa que tenían los juegos de arcade es que, en promedio, los hacían para que dures cinco minutos jugando. La dificultad tenía que ser que, a los cinco minutos, mueras. Y eso es si llegabas a los cinco. Idealmente, si llegabas a menos, mejor, porque tenías que seguir poniendo fichas.

—Eso explica muchas cosas en mi vida…
—La plata que perdíamos, no era culpa nuestra. (Risas) Si vos te fijás, en esa época, vos jugabas un juego de SEGA y tenías dos continuaciones, y si las perdías tenías que arrancar todo de cero. Era más o menos parecido al de arcade. Después cuando salió la Playstation era otra política: “No, que jueguen y se diviertan, y que lo terminen si pueden”. Y empezó esta política de, bueno, “continuá todas las veces que quieras, guardá el partido donde quieras”, y a los jugadores les gustó más y empezaron a volcarse para ese lado, en vez de perder un montón de plata en los fichines.

Imagen: Photobucket.com

—Hace poco Escuela Da Vinci participó de “Game On”, y una de las ideas que quieren impulsar o hacer evidente es la del “videojuego como obra de arte”. ¿Cuál te parece que es la percepción de la gente con relación a los videojuegos?¿Es eso, es sólo un juego?
—Bueno, mirá, es una cosa importante lo que decís. Primero, igual, te aclaro, yo estoy en una corriente que está en contra de que los videojuegos “son arte”. Porque con juntar un montón de artistas, no alcanza para hacer arte. Porque lo que estás haciendo es un producto pensado para ser vendido. Entonces no estás haciendo algo… como una expresión del alma, o una idea que querés plasmar, sino que estás vendiendo. Por eso es que no me parece arte. Respecto a lo que vos decías, lo que hay que despegar es que la gente grande ve al videojuego como un juguete…

—Un chiche sofisticado, digamos.
—Claro. Y por ahí ven al hijo de veinte años jugando, y lo ven que está con un juguete, no lo ven que está jugando con una pieza de tecnología avanzada, compleja, con mucha gente atrás laburando, y es una cosa que es difícil de despegar. Yo, charlando con mis amigos, planteo que dentro de unos cuantos años, nosotros vamos a ser la generación más grande, y lo vamos a ver re-distinto. Vamos a jugar probablemente con nuestros hijos, no lo vamos a ver como algo raro. Mis viejos jamás entendieron el tema de los juegos. Jamás.

—¿Se opusieron a que jugaras?
—Si a mí me iba mal en una materia para ellos era culpa de los juegos. No era culpa de que yo no estudiaba. Jamás pudieron parar y decir, “No. Es el nene que no estudia”. No. Eran los juegos, era algo malo. Por ahí no estudiaba porque estaba jugando (Risas), pero siguen siendo dos cosas distintas. Entonces tenés eso ¿no? Mucha gente lo ve como que es un juguete. Tenés gente no tan vieja que lo está viendo… digamos… Se empezó a hacer publicidad como que es algo re-grosso y que ahora la gente que hace videojuegos es súper-inteligente, y que ganan un montón de plata, y que son lo mejor, y que es el mejor trabajo que podés tener. Está lejos de eso también. Es un trabajo muy sacrificado que, si bien paga bien, es un trabajo al fin y lleva mucho laburo. Y tenés también a los más chicos, que lo ven como una forma de entretenimiento, como el cine…

—Aparte la diferencia con ellos es que, cuando nacieron, los videojuegos ya existían. Lo que es parte del mundo que te rodea, no te parece extraño.
—Sí, claro. Pero fijate que así como vos podés juntarte a mirar una película, ahora ellos se juntan a jugar a algo. Se juntan cinco o seis amigos y empiezan a jugar Guitar Hero.. Está aceptado incluso en las fiestas tener una Wii o algo así, y que haya un grupo que esté jugando. En una fiesta. Es algo que ahora es parte de la cultura, y que antes era que, si jugabas videojuegos, estabas fuera de la sociedad. O sea, cambió muchísimo y de golpe.

—Sin embargo para muchos sigue siendo, “El nene está sentado en la compu mirando dibujitos animados todo el día”. Sin embargo casi toda la vida de hoy pasa por la computadora, por Facebook, por Twitter, por el email. ¿Cómo entra videojuegos en este esquema de la comunicación actual, teniendo en cuenta que hay muchos juegos en los que participa un grupo grande de gente?¿Crees que cambió algo en la relación de las personas a raíz de esta posibilidad o las relaciones siguen siendo las mismas y sólo cambió el medio?
—No, no. Cambian, y mucho. El juego en sí es algo natural, al menos en los mamíferos ¿no? Que se usa como entrenamiento, mientras se juega, y es una forma de interacción social. Es la primer forma en la que vas a aprender a integrarte en la sociedad. Los juegos mismos, cuando somos chiquitos, suelen ser en grupo, y los videojuegos, hasta hace poco, era una cosa un poco irracional, porque jugabas vos solo y la sociedad no importaba. Hoy en día, con el tema de internet y eso, los juegos están empezando a ser cada vez más sociales, se forman comunidades y todo, y encontrá gente con la que compartís gustos, y llegás a ser amigo de gente que no viste nunca en tu vida. Por ese lado está avanzando mucho, de forma positiva. Está pasando a ser, no solamente una cosa con la que vos estás sentado en tu habitación y jugás, sino que estás aprendiendo, estás interactuando con más gente y te estás integrando en la sociedad, aunque sea de una forma más extraña, pero lo estás haciendo.

—Pasando a los juegos en los que te creás una vida paralela, tipo “Second Life”…
—A mí no me gustan mucho esos juegos. No entiendo el sentarte a ver cómo tu personaje mira televisión, o sentarte a ver cómo se va a trabajar. El creador mismo, cuando diseñó ese juego, conseguía gente y le decía “sentate y probá esto”, y toda la gente que probó le dijo, ni siquiera es un juego esto, es como una casa de muñecas. El chabón terminó sacando el juego igual…

—Second Life, decís…
—No, The Sims. Terminó sacando el juego igual y se llenó de guita mal. Re-famoso, y toda la gente le decía que era una basura.

—Y entra en el terreno de los videojuegos, obviamente.
—Sí. Es un “software toy”. Es un software que es un juguete. Está dentro de los videojuegos, pero no es un videojuego como los otros que conocemos.

—¿Porque no tiene un guión, quizá, y es como una plataforma en donde se mueve la gente?
—Sí. Es como un juguete. A vos te dan un cubo mágico y no tenés reglas. Si querés armás todas las caras, si querés hacés una de cada color, hacés lo que querés. Entonces esto es así, no tenés reglas. Tomá, hacé lo que quieras. no hay un objetivo, es jugar. Eso es un “software toy”.

—Para ir terminando, nos falta recorrer los últimos cuatrimestres de la carrera de Diseño de Videojuegos…
—En quinto cuatrimestre profundizan todos los datos anteriores. Por ejemplo tienen Inteligencia Artificial II, Programación de Motores, Ensambladores. Ya hay programación más a fondo. Estrategias y Tácticas pertenece a Diseño, y es donde empiezan a planear todo el juego que van a ir desarrollando durante el año, el Seminario Final. Probablemente los dos cuatrimestres más interesantes sean el quinto y el sexto porque es cuando estás haciendo tu propio juego y estás trabajando en todos los aspectos, estás trabajando en un equipo, es una experiencia bastante interesante. Está muy lejos de lo que venías haciendo antes. El sexto año es el más emocionante, siempre.

—¿Y qué queda para el último cuatrimestre?
—En el sexto cuatrimestre ya empiezan a ver todo lo que es redes. Siguen con Programación, ven Efectos Especiales, cómo lograr que se vean visualmente bien. Hay mucho más que modelar con una textura y listo. Hay bocha de cosas para hacer. Y tenés el Seminario Final que es ya laburar en el juego. Hay dos profesores que te están siguiendo, ayudándote con lo que podés estar haciendo mal y con cómo podés hacer las cosas mejor. Te van siguiendo todo el tiempo como para orientar. Pero al final la decisión siempre es del alumno. Los profesores estos, vienen de la industria y…

—Perdón ¿A qué te referís con que “vienen de la industria”?
—Que trabajan en videojuegos. Salen del trabajo y vienen para acá. Algunos trabajan para Disney. O trabajan en Three Melons, que trabaja para Playdom, que trabaja para Disney.

—La última pregunta es para dónde van los videojuegos. ¿Qué ves en el futuro de los videojuegos que todavía no está acá?
—¿Para dónde van? Es complicado. Hay una exposición que se hizo el mes pasado, que se hace todos los años en Estados Unidos y que es la más importante a nivel mundial. Suelen presentar nuevas tecnologías y cosas así. Digamos: si vos le preguntabas a Sony o a Microsoft hace cinco años para dónde iba la industria, te decían que, para jugadores hardcore, para las consolas que ellos hacían ¿no? Nintendo salió con su idea de que no, de que el sensor de movimiento es el futuro, y dominó el mercado con una consola que era mucho menos que las otras, pero que la quería todo el mundo: la Wii. Pero ¿qué pasó? Cinco años después. Microsoft y Sony dicen, “Bueno, tienen razón”, y sacan sus sensores de movimientos. Nintendo dice, “Bueno, ya fue el sensor de movimiento, ahora hacemos otra cosa”. Y presentó su nueva Wii, que es un control touch, tipo un iPad, si querés, chiquito pero que te sirve de joystick, que interactúa con tu consola y con la que podés hacer un montón de cosas raras, con la pantalla esta que tenés, y la consola, y la tele. Vos la ponés así y ves otras cosas y… O sea, los chabones están todo el tiempo tratando de cambiar el mercado. Entonces lo que va a pasar ahora, probablemente, es que Sony y Microsoft no quieran imitar a Nintendo sino que quieran hacer algo loco, y van a tratar de sacar alguna tecnología diferente. Entonces, es muy difícil predecir porque es como que no alcanza con lo que quiere la gente en este momento. Es qué va a querer después, que todavía no sabe.

—Y a veces es más un concepto interesante que el último hardware… Digamos que hay bastante por hacer.
—Sí. Por ejemplo, el tema de la Realidad Aumentada, por ejemplo. Cuando, con la web cam detectás un papelito con un patrón y en la pantalla te representa un modelado 3D, ponele, encima de tu mano. Ese tipo de cosas son una boludez de hacer, y no se le había ocurrido a nadie. Y cuando explotó empezaron a hacer un montón de cosas con eso, más que nada para publicidad. Estaba ahí y no se le había ocurrido a nadie. ¿Te conté del tipo del millón de píxeles? Es un loco que hizo una página y vendía cada pixel a un dólar, y tenía un millón. Y los vendió todos. O sea: hay cosas que se pueden hacer…

—Y que son más la idea que la tecnología en sí…
—Claro. Son ideas. Mirá, hay otro tipo que se hizo un juego, usando motores que ya existían, todo cuadrado, horrible (Risas). Sacó la demo y dijo, “Bueno, acepto donaciones para poder ir terminando el juego”. Hizo más de un millón de dólares en donaciones. El juego todavía no salió ni está cerca de salir (Risas). No creo que al chabón le interese sacarlo. Quizá lo ves y lo probás y te gusta, el juego, porque te deja hacer muchas cosas.

—¿Cómo se llama?
Minecraft. Es increíblemente simple y sin embargo… está bueno.

—De hecho esto de las donaciones se está haciendo en todos los campos. Podés hacer tu película así, tu videojuego…
—Sí. Es que ayuda porque en realidad hay mucha gente que le interesa ayudar. Y veces es cuestión de que la gente ve que lo que estás haciendo está bueno, y así empezás.

Informate acerca de la carrera de Diseño de Videojuegos. Inicio en Marzo y en Agosto: www.escueladavinci.net

Entrevista por Martín Monreal