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Qué es el viaje del héroe y cómo funciona en las películas

Finalmente, terminaron las tres trilogías de Star Wars o La guerra de las galaxias, dependiendo de cuándo y dónde viste las películas originales por primera vez; con Yoda o “Ioda”, dependiendo del audio que haya tenido la copia que hayas visto. Terminaron (por ahora) las aventuras de los “Yedis” o “Yedais”. Y el asunto de los nombres puede llegar a ser bastante esclarecedor a la hora de entender las críticas...

Posiblemente, tres generaciones hayan vivido y se hayan emocionado con el universo donde la Fuerza, los sables de luz y los romances espaciales son el pan de cada día. Pero vayamos al inicio de todo: Flash Gordon. Ok, no, no tan al inicio (mejor dicho, mucho más atrás en el tiempo). Es sabido que todo Star Wars nace a partir de la imposibilidad de George Lucas de ponerle las manos encima al blondo héroe arquetípico de las “óperas espaciales”. Pocas franquicias han sido analizadas y destripadas tanto como La guerra de las galaxias, así que a nadie sorprenderé mencionando a El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell. Para repasar un poco el asunto, en 1949 Joseph desarmó leyendas e historias populares alrededor de todo el mundo y extrajo los puntos claves para el concepto del “viaje del héroe”:

1 - El mundo ordinario, al cual el héroe pertenece. Es algo clave para que el lector o espectador pueda conectar con el personaje.

2 - La llamada de la aventura: un desafío, un mundo nuevo o algo fantástico se revela.

3 - El rechazo al llamado: el héroe se niega a la aventura en un primer momento. 

4 - Encuentro con el mentor: hay una figura que guiará a nuestro héroe, figura que, generalmente, participa de aquel nuevo mundo.

5 - El Cruce del umbral: es el primer paso o enfrentamiento del héroe con lo maravilloso, con ese mundo nuevo, esa nueva aventura.

6 - Las pruebas: el héroe se enfrenta a las diferentes pruebas, encontrando aliados y enemigos. Además, comprende las reglas del nuevo mundo.

7- El acercamiento: nuestro personaje se adentra en el peligro, como cuando vas llegando a Constitución cerca de medianoche y no sabés si llegás a tomar el último tren.

8 - La prueba: el momento final y traumático de todo el enfrentamiento.

9 - La recompensa: después de atravesar la prueba definitiva, que lo cambia para siempre, el héroe recibe una recompensa: un reino, sabiduría, un corte de pelo, una colección de fichas de Alf, etc.

10 - La vuelta del héroe: nuestro personaje vuelve a casa, pero cambiado (más o menos lo que le pasa a John Rambo en la primera película). Este punto no significa el fin de la aventura (como bien comprendió Rambo al adentrarse en ese pequeño pueblo), sino la aceptación del héroe como tal dentro de la aventura. Digamos que es el fin del comienzo

11 - Resurrección: es el desafío final, donde el héroe se enfrenta a una prueba de vida o muerte y utiliza todo lo aprendido. Es cuando logra reconciliar, en el mejor de los casos, ambos mundos: el ordinario y el fantástico. En el caso del pobre Rambo, no logra reconciliar ambos mundos ni superar la última prueba, y termina muerto en un baño de sangre, fuego y plomo, enfrentado futilmente a unos policías cualquieras… Sí, así es como en realidad termina First Blood. Y Papá Noel son los padres.

12 - La vuelta a casa: el héroe regresa con el elixir, tesoro, sabiduría, la pizza de Ugis o lo que sea que haya aprendido o aprehendido en sus aventuras. Vuelve a aquel mundo ordinario y ayuda a los demás con los dones conseguidos.

Como Star Wars, Matrix y El señor de los anillos se basan en estos puntos. Incluso, podríamos separar los diferentes puntos para conformar tres actos de una obra y terminar de esquematizar lo que pretendía ser una viaje fantástico y alocado lleno de originalidad: el Acto I iría del punto 1 al 4; el II, del 5 al 8; y el III, del 9 al 12. Y como bien nos enseñó Rambo, podríamos tomar solo un fragmento de este viaje y contar el trágico final del héroe. O cortarlo antes, como ocurre con Leónidas en 300 cuando no logra ensartar cual brocheta al calvo de Jerjes.

De conocer esta estructura, vemos que el viaje es circular, porque termina donde empieza y el personaje cumple su cometido. Lo que queda más allá de este viaje son tres opciones:

1 - La repetición: el inicio de otro viaje que, claro, conviene hacerlo con otros personajes y en otro universo, como para que no se note que ESTÁS HACIENDO LO MISMO DE ANTES. Ojo, que esto se viene haciendo desde siempre y todos estamos felices.

2 - La negación: cuestionar lo aprendido en el primer viaje, poniendo en duda todo lo antes mencionado. traducido a lenguaje de internet, sería “mansillaste la obra original”, “violaste mi infancia”, “habría que sacar esta basura del canon” (?).

3 - La “nóiciteper”: que sería contar lo mismo, pero a la inversa. En lugar del camino del héroe, el camino del villano, como en “Rompiendo Malo” (Breaking Bad).

La repetición no parece revestir ningún problema. Después de todo, este viaje del héroe se hace desde antes de la existencia de Los Simpson. Pero, cuando se repite viaje y escenario, la cosa se complica un poco. Podemos ver a Neo, Frodo y Luke sin sentir que nos están dando un refrito, porque la estructura responde a diferentes contextos. Pero repetir la estructura y el contexto… “No lo sé Rick, parece falso”.

La primera trilogía de Star Wars toma el camino del héroe clásico en clave de ópera espacial, con toques de western y samurais y ¡boom!, cambia la cultura popular para siempre. Un poco por esta nueva combinación de elementos clásicos, y otro poco por estar montada sobre la industria de entretenimiento más grande del mundo: juguetes, remeras, cómics, especiales de navidad y un largo y rentable etc. La segunda trilogía subvierte el camino del héroe (la nóiciteper): lleva al protagonista de ser un niño inocente e hijo de una señora y un grupo de microbios (lo que se presenta como la orgía más extraña de la galaxia) a convertirse en un actor de dudosas capacidades y, finalmente, a ser uno de los villanos más icónicos del cine. La subtrama política, que en las primeras tres películas quedaba totalmente relegada a letras amarillas perdiéndose en el horizonte, ahora gana protagonismo y bostezos.

La tercera se entiende mejor como “dos películas y una”. Al principio, promete ser el clásico camino del héroe, con una ligera actualización en los arquetipos de los personajes. El despertar de la fuerza se presentaba como la repetición de Una nueva esperanza: repite el tono, la estructura y el contexto de la primera película. ¿Pero estos son defectos de la película en sí, o es más un problema de memoria y tiempo? Los últimos Jedi hace lo impensado, que el principal héroe de este universo fantástico dude de todo lo aprendido en la trilogía original. Es la negación: todo lo que alguna vez amaste, ahora está en tela de juicio. Finalmente, El ascenso de Skywalker no hace más que intentar recomponer lo que sucedió en la anterior entrega para cerrar la trilogía en la misma línea de intenciones que la vio nacer.

Pero, entonces ¿las nuevas películas son la encarnación del mal?¿Son un panfleto feminista que ofende todo lo maravilloso que tenían las primeras películas?¿El humor y los animales adorables le quitan la seriedad que tenían las originales? (antes de seguir, quiero recordar que, en su momento, George Lucas se disculpó por el tono oscuro de El imperio contraataca y sazonó el cierre de la trilogía original, el punto de mayor tensión de la historia, con los Ewoks).

No creo que la insatisfacción que genera la última trilogía se deba a características propias de las películas. Tampoco estoy en la cabeza de los creadores (incluido Lucas) como para juzgar la validez moral y pureza artística al momento de filmar y escribir los guiones. La tercera trilogía sufre la cercanía de sus predecesoras, sigue siendo “la hija de…”, pero también lucra justamente por ser “la hija de…”.

El caso Star Wars refleja la incoherencia del público y qué pasa cuando se intenta satisfacer dos posiciones encontradas: “que sea nuevo” y “quiero sentir exactamente lo que sentí cuando vi las películas originales”.

Etiquetas: La columna de El Santa

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