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Stephen Hawking, un científico multimedia

Por Emilio Gola

El pasado 14 de marzo, la muerte del físico inglés Stephen Hawking (76) arrojó un sinfín de curiosidades y coincidencias en la información que provino del mundillo científico, pero en el fondo quedó una relación igual de importante, la que tuvo con el arte en varias de sus formas.

Hawking jamás vio el mundo desde la "torre de marfil", sino que, a pesar de su enfermedad, se dedicó a la divulgación científica en distintos medios de comunicación. Más aún: el científico llegó a tener un lugar destacado en el campo de la comedia a través de su participación en el último show en vivo del histórico grupo Monty Python (los Les Luthiers británicos, por arriesgar una comparación). 

El video, subido por el propio canal de YouTube de los Python en 2015, lo muestra en un sketch donde otro reconocido físico, Brian Cox, corrige las imprecisiones de la Canción de la Galaxia (obra que apareció en El sentido de la vida, película del grupo de 1983). Hawking sale de la nada y lo "atropella", para luego dejar en claro que le importa más la esencia de la letra que sus errores.

Pero Hawking tampoco se quedó atrás en la televisión. Fue así que sus conocimientos se vieron inmersos en coloridas propuestas estéticas que cautivaron al público y propiciaron el interés por la física y el universo, sin entrar en rutinas que opacaran su labor o que lo expusieran de forma morbosa.

El combo de ciencia, arte multimedial y comedia le permitió demostrar las maravillas de la Naturaleza de una forma tan profesional como amena. Series como Los Simpsons (donde recibió un homenaje póstumo) y The Big Bang Theory recibieron sus hilarantes cameos, mientras que documentales como Favorite Places, donde pilota una nave espacial y aporta su narración en medio de imágenes generadas por computadora, lo vieron en un rol de científico que acompañaba el asombro del espectador.  Asimismo, la organización caritativa Comic Relief lo tuvo en su canal de YouTube, en un video donde los famosos intentaban ser su nueva voz.

Así, Hawking sobresalió en el estilo de científicos como Bill Nye o programas como El mundo de Beakman, que también supieron aprovechar los sketches y los elementos multimedia para la divulgación.

Su talento para acercar el conocimiento científico a todo el mundo superó la enfermedad; su silla de ruedas se convirtió en instrumento más que en una carga o motivo de pena. Y, en medio de la actuación, sonrió muchas veces, como para terminar de plasmar una de sus más destacadas frases: "La vida seria una tragedia si no fuese tan graciosa".

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