“Hay Que Aprender Cómo Son las Cosas y Después Pensar en las Reglas Opuestas”. Entrevista a Vanessa Lejardi Coordinadora de Diseño Multimedial

“Hay Que Aprender Cómo Son las Cosas y Después Pensar en las Reglas Opuestas”. Entrevista a Vanessa Lejardi Coordinadora de Diseño Multimedial


Vanessa Lejardi


Vanessa Lejardi es graduada de la Escuela Internacional de Cine y TV y del Instituto Superior de Arte, Facultad de Arte y Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de La Habana. Actualmente es productora periodística para solocortos.com y realiza varios trabajos de producción cinematográfica y televisiva. En Escuela Da Vinci es profesora desde hace más de cinco años y coordinadora de la Carrera de Diseño Multimedial desde noviembre del 2010.

—¿Qué es Diseño Multimedial? ¿Cómo lo definirías vos?
—Un diseñador multimedial tiene que estar preparado para ejercer en cualquier medio y transmitir un mensaje a través de cualquier medio. Ese mensaje está compuesto a partir las formas y las técnicas específicas para ese medio, para ese público. A veces puede ser un conjunto de medios y un conjunto de públicos. De ahí que se llame “multimedios”.

—¿Qué diferencia hay entre estudiar la carrera de Diseño Multimedial y otras carreras como Diseño Web, Diseño Gráfico, Animación, Cine, Publicidad, etc.?
—Bueno, en Diseño Web, por tomar un ejemplo, ven sólo Web. Creo que Multimedial es la carrera de la cual los chicos salen preparados para todo porque tienen una buena carga de programación, tienen una buena carga de diseño, tienen una buena carga teórica, tienen una buena carga de animación. Yo, como empresa, me cubriría —y esto es una realidad para los chicos que salen de la Escuela— con una persona que esté apta para trabajar en cualquier medio. El diseñador web se va a focalizar en la web. Diseño Multimedial tiene una carga bastante importante como para que también el diseñador multimedial pueda enfrentar un diseño o una programación de web. De hecho, terminan haciendo una web en la carrera.

—Pasando de la web al cine. ¿Qué se ve dentro de la carrera de Diseño Multimedial de lo que tiene que ver específicamente con cine?
—Hay varias cosas que forman un proceso. Primero se trabaja con una idea. Hay un Taller de Guión, hay un experimento en el segundo cuatrimestre de lo que es ir de la idea a la realización, que sería Realización de Video más Sonido Digital. Es decir, ellos terminan con un corto o un comercial donde ya ponen de manifiesto lo que es “contar algo” y que tiene que ver mucho con todo lo cinematográfico. Pero además la carrera abarca cinematografía, la carrera abarca publicidad, en fin, abarca todos los medios.

—¿No es ver un poco de cada cosa?
—No es un poco de cada cosa, es lo suficiente de cada cosa. Porque, al final, cuando ellos salen a la calle, cada proyecto es diferente, y es ahí donde tienen que aplicar todo lo que aprendieron. Por ejemplo, en la materia Técnicas de Marketing, ellos tienen que organizar un producto desde el brief publicitario. Obviamente, no tienen que salir a venderlo ahora. Pero a la hora de confeccionarlo tienen que aplicar todos sus conocimientos porque tienen que saber a qué público apunta y la mejor manera de que eso funcione, cómo aplicar marketing digital… Entonces, vas a trabajar en una agencia, o te vas a crear tu propia agencia o productora, donde tienes que tener un montón de cosas claras, y que son las que ves acá.

Poster para corto por alumnos de Escuela Da Vinci

—Siguiendo con este tema ¿cómo ves la salida laboral para egresados de Multimedial acá en Argentina?
—Es lo que más piden las empresas. Lo que más piden es multimedial, porque es el tipo de persona que está más preparada para gráfica, para web, es alguien que está preparado para trabajar en cualquier medio. Por eso me gusta tanto (risas).

—Pero vos estudiaste cine ¿no?
—Claro. Yo soy Licenciada en Producción de Cine, Televisión, Video y Radio, y siempre trabajé para todos los medios. Diez años atrás, internet no tenía la fuerza que tiene ahora, ni estaban las redes sociales, ni un montón de cosas que hoy se implementaron. Entonces, yo me he ido sumando a esa evolución, pero en realidad yo siempre trabajé para todos los medios.

—O sea que hacías multimedia antes de que existiera la carrera…
—Claro. Hice mucha gráfica de discos, mucha publicidad directamente, películas, radio, televisión.

—¿Acá en Argentina o afuera?
—Donde quiera que estaba.

—De hecho ¿dónde estuviste? (Risas)
—Estuve en una colonia francesa que se llama Guadalupe, en Centroamérica. Estuve también en Colombia. He estado en varios lugares.

—Cine, estudiaste en Cuba.
—Cine estudié en Cuba, en dos escuelas diferentes.

—¿De dónde sos en Cuba y hasta cuándo viviste allá?
—De La Habana y yo pienso que aún sigo viviendo, que nunca me fui, si bien hace años que vivo aquí. Pero voy y vengo.

—¿Y qué tal te recibió Argentina?
—Muy bien. No me puedo quejar.

—Pero me imagino que es distinto vivir en Buenos Aires que vivir en La Habana.
—Bueno. Igual, Cuba es un país demasiado atípico. Pero yo allá, por ejemplo, hacía películas sin un celular. Y las hacía. Acá es como que, si no tengo el celular ¿cómo me localizas? Son dos maneras diferentes de vivir y de proyectarse. Las distancias son diferentes también, allá todo está más cerca.

Alumnos de Da Vinci en la sala de Chroma Key

—Además de ser coordinadora de la carrera de Diseño Multimedial en Da Vinci ¿qué otras cosas estás haciendo?
—Ahora la coordinación me toma bastante. En Da Vinci, recién terminé con el proyecto del Chroma Key. También estoy con la organización de los festivales en la escuela. Pero hace muy poco trabajé en un largometraje de época, una co-producción entre Brasil y Argentina. Fui la productora en Buenos Aires. El director es Gustavo Fogaça, de Panda Films y Disney.

—¿Es para cine o TV?
—Es un largo para cine. Uno de los actores es Kevin Johansen. Se llama “La Casa Eléctrica” y el guión está basado en una historia real. Según la historia, el primer tango se grabó en Porto Alegre. Y la película está basada en esa historia.

—¡Qué horror! Es una película de terror para los argentinos. ¿Cómo ves el nivel técnico del trabajo cinematográfico en Latinoamérica, comparándolo con lo que se hace en otros lados del mundo?
—La verdad es que yo siempre trabajé con grupos muy internacionales. Hace dos meses atrás me fui a Usuhaia, San Martín y Bariloche, para hacer scouting para una novela de O Globo, de Brasil también. Y en ambos proyectos me parece evidente que lo que vale es la actitud y mantener un lindo lenguaje y saber hacia adónde apuntamos todos. Y así se hacen las cosas.

—¿Cómo dirías que cambió lo que es multimedia o “multimedios” desde hace unos años a esta parte?
—Yo creo que internet revolucionó todo. y este ejemplo lo pongo siempre: nos guste o no, tenemos que saber que es necesario. Porque hoy todo el mundo convoca por internet, todo el mundo compra por internet, o reciben clientes por internet. Nos guste o no existe. Si no reconoces eso, te puede pasar lo mismo que a las discográficas. La discográfica que en algún momento no negoció con internet, perdió. Cada vez las ventas son más bajas porque la gente se baja los discos. Entonces hay que ser inteligente en ese sentido. Te guste o no, Facebook está ahí.

—De hecho, ¿crees que la relación entre las personas sigue siendo igual, sólo que a través de nuevos medios, o que los medios tuvieron un impacto en las relaciones?
—Definitivamente. Una cosa lleva a la otra. Yo creo que los chicos han cambiado, pero que también ha cambiado la sociedad. Porque en algún punto el medio es el retrato de una sociedad. Y de ahí la manipulación de los medios. Los medios te manipulan, para bien o para mal, y es inevitable, porque toda información te llega a través de un medio. Ya sea la tele, ya sea la radio, ya sea internet, ya sea la gráfica, la información siempre la vas a recibir a través de un medio.

—¿Un ejemplo concreto?
—Un ejemplo concreto es la Gripe A. Se vuelcan todos los medios a la Gripe A. Se crea un estado de caos con respecto a la Gripe A, y quizá los medios lo están usando para otros fines. No quiero entrar en detalles, pero lo que rescato de eso es la manipulación del medio. Entonces quiero que los chicos en algún punto entiendan que decidir un plano general para un corto, para una publicidad, o lo que sea, con un ángulo tal, ya están manipulando porque para ellos ese es el mejor punto de vista, desde el cual debe ser contado.

—¿Pero es siempre una manipulación, elegir lo que uno quiere contar?
—Sí. Es un término fuerte, pero al final estamos manipulando.

—¿No es sencillamente dar tu punto de vista y listo?
—Sí, pero lo estás imponiendo.

— Hay algo que suele decirse acerca de las “nuevas generaciones”, por ponerle una etiqueta, que es que tienen un span de atención muy corto. Que saltan de una cosa a la otra con mucha velocidad y que eso no les permite profundizar en los temas. Los videojuegos y multimedia son un buen ejemplo de esa manera veloz de ver las cosas. Cuando Peter Greenaway, que es a la vez un hombre de cierta edad y uno de los mejores exponentes de lo que es capaz de transmitir un espectáculo multimedial, estuvo en Buenos Aires hace un par de meses, se quejó de esa especie de reproche que se les hace a los jóvenes y dijo que es sencillamente una manera diferente de experimentar el mundo, distinta a la anterior. ¿Cómo ves ese cambio?
—Es un cambio, y va a seguir cambiando. En general los chicos crecen en el mundo que creó la generación anterior. No tiene sentido quejarse. Me imagino que mi abuela pensaba lo mismo de mí y que cuando yo decidí estudiar cine… ¡Aaaahhh!… Creo que tanto tecnológicamente como estéticamente y, a nivel del ser humano, lo que es la evolución del ser humano en sí, se va a ir modificando. Es un proceso natural de desarrollo de la persona y del intelecto. Ahora, desde el punto de vista del creador, lo que hay que tener en claro es qué se quiere transmitir. Después, el soporte puede variar. Cada día vendrá uno más sofisticado, pero es un soporte. Lo que no se puede perder es el tema de querer contar algo y de hacia dónde lo estoy apuntando.

—¿Por qué es importante “contar algo”?
—Porque la técnica por sí sola no se soporta.

—Pero ¿qué hay en los seres humanos que nos hace querer escuchar una historia, o verla, o leerla?
—Es importante contar una historia para alguien que quiere trabajar en los medios porque queremos hacer llegar un mensaje, fuera cual fuera, basado en hechos reales o no. Fijate el tema de los “Grandes Hermanos” o los realities, que no están soportados por una buena historia pero sí por una realidad que te estoy llevando todos los días… Y está esta cosa de los seres humanos, que queremos saber del otro sin ser vistos. De ahí el éxito del Gran Hermano. Es como poder ver a través de una burbuja lo que le pasa al otro y sin que me vean. Pero de hecho es cierto que a veces les pasaron un guión, para que pase algo, porque la vida cotidiana no siempre es tan interesante.

—Pero sí hubo en la última década, y Youtube es otro ejemplo de esto, una especie de rotación del foco, que pasó a estar en “la vida cotidiana”, en la “gente común”, por usar frases obvias. ¿Viste el comercial de Dove donde muestran cómo manipulan la imagen de la modelo?
—No creo.

—¿Qué te pareció?
—Es un comercial muy ingenioso. Es el tipo de trabajo que a mí me gusta. Con muy poco se transmite un montón. Igual el hecho de que hayan utilizado recursos diarios o que te hayan querido mostrar la “realidad” es lo que hace que el comercial sea atractivo. Te muestra que no hay que irse a Marte a grabar y que la idea es esencial.

—¿No es también una “treta sucia”, por llamarla de alguna manera, otra forma de venderte Dove?
—Creo que ahí Dove redobla la apuesta, y son inteligentes en cierta medida, porque están contándole al público lo que se hace y encima te están poniendo la marca arriba. O sea, todo el mundo sabe que es así, el otro día hubo un problema enorme con Julia Roberts porque el Photoshop estaba a tres manos y llega un momento en que ya, también, nadie se la cree. Acá te muestran las cosas como son y encima te dicen que Dove está por encima de eso. Podemos llamarla “treta sucia”, sí. Es: saquémosle la magia a lo que realmente hacemos para venderte el producto.

—Y es una tendencia muy actual: mostrarte a la gente como “es”.
—Sí. Por eso te digo, es un redoble de apuestas porque está todo extremadamente manipulado. Fíjate que es muy sencillo pero porque el mensaje es sencillo, apuntado a la mujer cotidiana, que te dice “usá Dove porque las modelos, mira en realidad cómo son”. Creo que está muy bien marcado el mensaje. Ahora, el nivel de producción y post-producción que hay detrás de todo esto es impresionante. Eso lo hizo un equipo grande de producción para que quede como está. Hay toda una empresa atrás.

Julia Roberts antes y después del Photoshop

—Vos que trabajaste tanto en cine. ¿Cómo ves el futuro del cine a partir del auge de Youtube?
—En contra de mi voluntad, el cine está muriendo.

—El cine en pantalla grande. Digamos, la “experiencia” del cine, pero cine sigue habiendo, digamos. ¿O no lo llamarías cine?
—El cine sigue existiendo, y yo como productora sé bien que el cine siempre fue un medio muy caro. Entonces, en algún punto también se beneficiaba porque se pensaban un poco más las cosas. Claro que hoy en día lo que se hace es grabar en HD y luego subirlo o inflarlo a 35 milímetros. Esto sale mucho más barato. No tengo que comprar la película virgen salvo la hora y media que me queda editada. Pero creo que el cine ha ido muriendo. No es lo mismo una proyección en 35 que un video.

—¿Pero eso es necesariamente malo? Porque para alguien que nace en un mundo donde ése es el estándar, probablemente no le choque ni le parezca raro como a la gente que está acostumbrada a cierto tipo de textura…
—Claro, claro.

—¿Qué pensás entonces de Youtube?
—Es un canal más de comunicación. Si bien es válido subir un corto, subir un trabajo, sí me gustaría que, al nivel del armado, cuando uno piensa en a cuánta gente le puede llegar un producto, los chicos se sentaran a pensar realmente cuál es el medio y el vehículo por el cual es mejor emitirlo ¿no? Porque a Youtube lo tenemos en el celular, a Facebook lo tenemos en el celular, y por ahí estás en el subte y lo miras, y al final quizá no le prestamos atención al trabajo de una persona que se demoró un año y medio en hacerlo. Y quizá te encuentras que lo vieron veinte personas y ya está. Y que yo suba un comercial que yo hice a Youtube, no me garantiza que lo va a ver la mayor cantidad de gente posible.

—Quizá el caso de los comerciales no sea tan crucial. Pero en el caso de alguien que quiere hacer una película y no tiene el acceso al dinero necesario…
—El que tiene la plata para hacer una película tiene la plata para encontrar el medio y el vehículo. Y creo que reducir una película a un corto de tres minutos sería desmerecer un trabajo hecho por un equipo de gente… Pero es válido. Es un mecanismo válido. Fíjate que lo que realmente salta en Youtube en general es aquello que no es tan artístico pero es mediático…

—¿A qué te referís con mediático?
—Que se parece a lo que ves diariamente. ¿Entiendes? Va más por el lado del pibe que se calló de la azotea y sobrevivió, va más por el reportaje, por el niñito de dos meses que baila, o la mina que se sacó un seno y tenía tres (Risas). ¿Entiendes? Eso es lo que, de repente, en menos de media hora, tiene 50.300 visitas.

—O sea lo que es noticia, lo que es raro.
—Lo que es noticia o atípico. Pero tú subes un corto, bien hecho, a Youtube y te lo van a ver unos pocos.

—Hay casos que quizá no fueron así…
—Hay casos extremos. Más de un estudiante siente que quiere hacer algo diferente. Me parece perfecto y extremadamente válido porque es bueno ser diferente. Pero tienes que conocer primero cómo son las cosas para que no sea, “Bueno, lo voy a subir ya”, y ya está. Lars Von Triers, para llegar a ser quien es, tuvo que basarse en lo clásico, Tarantino partió de la estructura clásica para poder escribir esos guiones y romper justamente las reglas. Son pocos los que salen de la nada. Entonces, creo que los estudiantes tienen que aprender cómo son ciertas cosas y después pensar en las reglas opuestas, con su estilo, con su sello, con su marca, con su manera de ver las cosas.

—De hecho, vos te encargás de enviar trabajos de alumnos de Da Vinci a festivales. ¿Cómo es ese proceso?
—Bueno, recibo material de todas las carreras. Sobre todo, los que envío son los de Diseño Multimedial y Cine de Animación. La única tristeza que tengo es que recibo muchos trabajos muy buenos, pero termino enviando tres o cuatro.

—¿Por?
—Por el tema de que no son originales. Siempre hay una banda sonora que no es original, sobre todo es eso. Y no se pueden presentar a concurso trabajos que no sean cien por ciento originales. Entonces, una cosa es lo que evalúa el profesor en clase. Y para la clase, esa música puede ir bien, pero es un trabajo que no se puede presentar en concursos.

—O sea, queda a elección de los chicos, pero está bien que lo sepan.
—Si esos chicos tienen ánimos de proyectarse, estaría bueno que lo tengan en cuenta. Cuando yo me gradué, si hubiese pensado que mi tesis la iba a ver sólo el profesor, no hubiese ganado los cinco premios nacionales que gané. Entonces les diría a los chicos que, más allá de cumplir con un requerimiento o una consigna de la escuela, aprovechen ese esfuerzo, se proyecten y se extiendan. Por eso en la escuela hay un estudio de sonido, hay un Chroma Key, creo que tienen los elementos básicos para proyectarse. Hay mucho que se puede hacer con cero plata, siendo creativos.

—¿Cómo ves el futuro de la multimedia? ¿Se te ocurre alguna posible aplicación futura, algo que todavía no esté acá todavía?
—Creo que todo va a estar más al alcance de la mano. Va a ser un “Toco aquí” y se despliegan opciones, y pasas caminando y ves proyectado en el Cabildo un logo, no sé, una onda Tecnópolis, si quieres. Un artista multimedial tiene que estar preparado para todo, para sobrevivir en todos los medios. Yo quiero que la carrera mantenga su fundamento a nivel artístico, a nivel creativo.

—¿Viste las proyecciones 3D sobre edificios?
—Yo misma he proyectado sobre edificios, sobre la catedral de La Habana. Eso es ser interactivo. Donde dependes de un espacio que ya existe y creas sobre eso. También puedes hacer videoarte. Creo que hay algo que tiene que quedar en claro: Multimedial es lo mejor (Risas).

—Ya que Diseño Multimedial parece estar en la línea divisoria, si es que existe, entre lo uno y lo otro ¿Cuál es la diferencia para vos entre lo que es arte y lo que es comercio?
— El arte está fundamentado por todo lo que sea creativo y el comercio es lo que definitivamente rinde. Y yo creo que deben ir de la mano.

—No se cancelan el uno al otro.
—Por supuesto que hay mucho comercio hecho con muy poco arte. Pero creo que son un buen complemento. Y la carrera, creo, en algún punto contagia eso.

—¿Tenés tu propia página web?
—No. Prefiero que me Googleen. (Risas)

 

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Entrevista por Martín Monreal